viernes, 2 de octubre de 2009

STOP ACCIDENTES ( Visión de una Joven)


Vivimos en una sociedad cruel, sanguinaria y egoísta que permite que cada semana el número de fallecidos y heridos graves o muy graves aumente de forma escandalosa sin tan siquiera condenarlo. ¿Estamos locos al permitir que esto ocurra?. Cómo podemos ser tan necios dando la espalda a esta pandemia, girando la cabeza y diciendo "a mi no me toca"?. ¿Por qué somos tan tontos de negar la evidencia?


¿Tanto cuesta reconocer que esa maldita frase es un tópico?. Todos bailamos en esta danza macabra de sortear la muerte en la carretera.


Nos creemos pequeños dioses con un volante en las manos, sin darnos cuenta que la lucha de deidades causa grandes guerras, como las que ocurren cada día en nuestras carreteras.


Llegados a ese punto, debemos plantearnos los pilares cívicos que rigen la sociedad en que vivimos. ¿Acaso hay que poner precio a la vida de las personas cual sicario a sueldo?. Si así fuera pues, ¿Cuánto vale la vida de un hijo? ¿Y la de un hermano? ¿O novio, padre, marido, amigo...? ¿A dónde vamos a llegar?.


Esto no es un mercado de compraventa de vidas humanas, aunque las compañías aseguradoras se empeñen en negociar económicamente con las familias que han sufrido una pérdida tras un siniestro vial. Se olvidan de las caras de los seres humanos afectados por esta peste que enferma nuestra sociedad, no se juzgan los hechos acaecidos, en vista de los fallos judiciales emitidos tras esas tragedias, los fiscales no luchan por que se haga justicia, las víctimas no tienen derechos...¡claro! La gran mayoría ya están muertas...


Entonces, ¿qué es lo que se juzga en los juicios? Creía entender que el grado de culpabilidad del juzgado en los hechos que se le imputan pero, ¿qué hay de verdad en esto? ¿Cómo demonios se puede dejar en libertad a una persona que ha matado a otra? ¿Qué motivos pueden tener los que matan cuando empuñan un arma de 2 ó 4 ruedas? Nadie quiere matar, quiero creer que esto es cierto y queda un resquicio de humanidad en quienes me rodean pero, entonces, ¿por qué lo hacen? ¿por qué conducen un vehículo en malas condiciones cuando saben que no deben hacerlo? ¿qué parte del "no debes" no entienden?


La compasión no existe pare este tipo de errores porque no lo son. No confundamos los términos, el léxico equívoco nos lleva a disculpar asesinatos y a no comprender el desamparo y el sentimiento de vacío e incomprensión de los que pierden a un ser querido en un siniestro de tráfico.


Es igual de asesino el que pone una bomba, o empuña un arma que el que mata con un vehículo.


¿Acaso hay que comparar la siniestralidad vial, a los terroristas viales, con otros tipos de violencias sociales para que la gente tome en serio este problema? ¿Para que escuchen nuestro mensaje, nuestro grito de vida?


Hay que asumir las consecuencias de nuestras imprudencias como lo hacemos con los errores.


Soy de Stop Accidentes porque estoy viva, al igual que tú que lees o escuchas esto.


Lourdes Román García,

Voluntaria de Stop Accidentes en Castilla y León

1 comentario:

  1. Que difícil se me hace expresar una opinión ante esto que acabo de leer. Cuanta certeza hay en esas palabras y a pesar de que TODOS tenemos familiares o amigos que un maldito día se dejaron la vida en el asfalto, seguimos siendo cobardes mirando hacia otro lado, incapaces de terminar con esta lacra que día a día incrementa el número de familias destrozadas y vidas destruidas por nuestra actitud incívica.
    Si se tomaran medidas mucho más duras contra quienes cometen estas atrocidades no ocurririan estas sangrias gratuitas, y digo gratuitas porque en este país resulta muy barato atentar contra otros en la carretera.
    Mi fortísimo abrazo para esta preciosidad de niña y sus padres. Yolanda Berná(Guipuzcoa).

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